Qué está pasando

Hola, hoy queremos contarles un poco de nuestra vida, nuestra situación actual, nuestros cambios.

Y no hablo de “nuestros” haciendo referencia a 8 estaciones, sino a NOSOTROS, como familia.

 

Hace ya más de 1 año y medio que nuestra familia se ve inmersa en un evento que tiene tanto de hermoso y placentero, como de “consumidor de tiempo y energía”. Nos estamos construyendo una casa.

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Y no sólo estamos pagando por la construcción de esta casa (lo que implica una actividad laboral intensa para que esto sea posible), sino que además la construcción misma la estamos llevando adelante nosotros como individuos. Hubo etapas donde nuestra participación fue más despegada del rol de “constructores”, y otras donde nuestras manos (y espaldas, caderas y piernas) fueron los protagonistas.

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Nuestro nuevo hogar se ubica en Maschwitz, Escobar. Se trata de una casa de barro, cuya construcción encierra aprendizajes y relaciones inimaginables. Las paredes fueron testigos de mingas (construcciones comunitarias), de familiares y amigos comprometidos a ayudarnos, de días de frío y viento helado, y mediodías de calor sofocante.

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Aprendimos a revocar, a trabajar la madera, a hacer mosaiquismo, a construir una biojardinera (planta de tratamiento natural de aguas residuales), a empezar a esbozar un bosque comestible, un compost, estanques… Esta casa vio a nuestra hija en pañales y en bombacha (y desnuda en muchos casos), la vio en patas durante la mayor parte del proceso. Vio a niños aprendiendo a revocar, jugando en arena, barro y en un espacio repleto de paja que se transformó en un “pelotero natural”. Nos dejó con cara y manos resecas por días, pero también nos curó de resfríos y gripes gracias a su ambiente natural. Nos hizo juntar y reutilizar bosta, botellas de vidrio, arpillera, azulejos, maderas, aberturas donadas y otros tantos elementos. Aprendimos sobre plantas nativas, sobre clases de suelos, sobre modelado en arcilla, sobre pisos, filtros de agua, herrajes, colectores solares e instalaciones eléctricas. Conocimos a un sinfín de gente que pasó por la obra a revocar, a conocer, o a compartir un rato. Aprendimos a reconocer jacanas y biguaes (pájaros de la zona) y a almorzar con las manos sucias de barro.

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Y finalmente esta casa se acerca a la posibilidad de estar habitada!! Esto significa apurarse a terminar ambientes, embalar cajas y cajas, limpiar (en todo sentido), y dormir menos.

Por esta – hermosa y maravillosa – razón es que nuestro trabajo en 8 estaciones se ha visto retrasado, hemos cometido errores, y en ocasiones no fue posible ocuparse de algunos asuntos como correspondía. Reparamos los errores, reenviamos pedidos olvidados, pedimos disculpas por las demoras, y aprendimos nuevos métodos para evitarlos en el futuro. En este momento ya nos encontramos vislumbrando la llegada del final de este proceso (nunca podríamos decir que la construcción está terminando, porque queda claro que se trata de una construcción eterna en muchos aspectos), pero la mudanza cierra un ciclo, se abre a un nuevo equilibrio y nos libera de una presión que sin dudas se verá reflejada en nuestro desempeño como “pañaleros”. Por esta razón no queríamos dejar de escribir este post, compartiendo con ustedes – familias comprensivas 🙂 – nuestra situación, pidiendo disculpas si sufrieron una falta de atención de nuestra parte y comprometiéndonos a comenzar en Agosto una nueva etapa que ya estamos gestando: con mayor stock, mejores sistemas de envío, menor tiempo de espera ante las consultas, instructivos y página web renovados, y algunos productos nuevos.

Los invitamos a seguirnos y conocer las novedades que iremos publicando en los próximos meses, en un nuevo hogar y con energías renovadas para seguir ofreciendo los mejores pañales de tela, de algodón orgánico y lana totalmente natural para cuidar la piel de nuestros bebés, y dejarles el mejor planeta posible.

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