Los libros opinan: la lana es lo mejor para el bebé

Además de hacer pañales, me encanta leer.
Leer casi cualquier cosa: novelas, libros de investigación o estudio, historietas, libros para niños, guías o manuales, enciclopedias…
Este amor por los libros me hizo buscar allí también cuáles eran los pañales que recomendaban los libros un poco más antiguos que los de la era del descartable. Así llegué a varios libros de inclinación antroposófica, y a una joya encontrada en una feria de libros usados:

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HIGIENE Y PUERICULTURA del Dr. Mariano Echegaray. Un libro gordo, de tapa dura forrado en tela oscura, papel amarillento y un formato e imágenes realmente de otra época. El prólogo está firmado en 1915, pero en mis manos tengo la quinta edición. En él se abarcan un sinfín de temas relacionados a la higiene, cosas tan diversas como: construcción de escuelas y hogares higiénicos, cómo tratar las aguas grises, cómo deben ser los bancos de una escuela, cómo deben ordenarse las tareas diarias de un escolar para una óptima salud, así como normas de alimentación, vestimenta e higiene, descripción de enfermedades, primeros auxilios, y muchos etc. Además comprende una suerte de guía para padres, médicos, enfermeras y docentes, en la que relata cómo se procede en un parto, qué cuidados requiere un recién nacido, cómo debe alimentarse un bebé a través de los meses, un escolar o un adolescente, temáticas relacionadas con la lactancia materna, el sueño infantil y por supuesto: los vestidos y pañales de los bebés.

Varias páginas sumamente interesantes  relatan – e ilustran – cómo deben ser los pañales de un recién nacido, y de un bebé que ya tiene cierta movilidad, así como los de aquellos que ya caminan.

Quise compartir en este post las palabras que éste (y más abajo otros libros) tienen para decir sobre los beneficios de la lana, así como su particular efecto sobre los bebés y la constitución de sus pañales.

“Un hábito muy frecuente en mucha gente y también muy perjudicial, es ponerle al niño un segundo pañal impermeable con el objetivo de que no se mojen las mantillas. Este pañal impermeable evita la absorción de los líquidos y favorece, por consecuencia, las irritaciones de la piel que queda en contacto con ellos, llegando hasta producir ulceraciones.” 

“Debe tenerse en cuenta que dentro del primer año de vida están muy propensos a enfriarse, por la falta de ejercicio muscular, por lo que siempre la ropa debe ser de lana, aún en verano.”

“El poder conductor del tejido se modifica, según sus propiedades higroscópicas. El agua puede venir del exterior o del organismo, y ser retenida entre el espesor mismo de la fibra que forma el tejido, o sostenida por capilaridad entre las mallas interfibralares. En esta última condición, el tejido se hace permeable al aire y más conductor del calor. Es por esto , que los tejidos de lana son mejores cuando se transpira, porque absorben el sudor en sus fibras y continúan permeables al aire.”

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PEDIATRÍA PARA LA FAMILIA, Wolfgang Goebel y Michaela Glöckler

“Recomendamos ropa de lana interior (dondequiera ésta pueda ser fabricada de una calidad suficientemente suave); de lo contrario, pullóveres, saquitos y mantas, como también ositos y pantaloncitos, todo de lana, precisamente porque la lana de oveja posee una propiedad única: es capaz de absorber humedad hasta el 30% de su propio peso, sin que se la note húmeda. Por la buena aislación térmica, la humedad puede evaporarse a través de la lana, sin que en la piel se haga notar el frío por evaporación. Por esta razón también la transpiración que segrega la piel es bien absorbida y conducida al exterior, a la vez que no se almacena el calor, tal como ocurre en todos los tejidos de fibra sintética. Es por eso que los beduinos en el desierto visten ropas de lana o piel de oveja.”

“En las primeras semanas de vida recomendamos envolver al niño en un pañal de gasa y un chiripá. Encima, en lugar de una bombachita de látex se colocará una tejida a mano, en lo posible de lana virgen. Porque la lana tiene la propiedad de absorber humedad hasta un 30% de su peso, sin que se la note húmeda al tacto. (…) no tiene sentido ponerle bombacha de plástico o una capa de plástico entre los pañales, ya que esto tiene como consecuencia que a humedad se mantenga junto a la piel y no pueda evaporarse .”

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NACIMIENTO E INFANCIA, Wilhelm Zur Linden

“Cada vez se emplean más los pañales de un solo uso, de papel o celulosa, que poseen un gran poder absorbente. Son prácticos e higiénicos y cómodos para cuando se efectúan viajes cortos. Sin embargo, a largo plazo pueden ser perjudiciales para la piel, especialmente en el caso de las niñas, ya que debido a su composición química fomentan el crecimiento de hongos.

El médico no puede estar de acuerdo con el uso de pañales o braguetas de goma. Estos conllevan el riesgo de generar un calor excesivo en la tirita del niño y, por lo tanto, crean la posibilidad de enfriamiento en el momento de abrirlo para mudarlos. Es esta la razón por la que muchos bebés padecen de escoceduras. (…) lo más aconsejable es utilizar una pieza de lana de oveja sin tratar o, lo que es lo mismo, sin haberle quitado la grasa a la lana. Esta se pone encima del pañal y posee entre otras cualidades la de que no coge el olor a orín.”

“No obstante, hay que señalar que hay que preservar también al bebé de una congestión de calor. Esto sucede principalmente en el verano y los días de bochorno en las casas donde hace mucho calor. El calor puede provocar crisis de diarrea. Las mantas de lana permiten el intercambio del aire.”

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DE CERO A UNO, Paulien Bom y Machteld Huber

“La lana protege a la oveja del calor y del frío, de la lluvia y de los residuos tóxicos. Los rizos retienen el aire caliente alrededor de la oveja y repelen la lluvia. Absorben y excretan las sustancias residuales con la transpiración. Todos estos atributos se encuentran en la ropa de lana. El calor de la lana protege al niño de un enfriamiento demasiado rápido y  ayuda al sistema termorregulador que todavía no es capaz de mantener el calor del cuerpo. La capacidad hidrófila (del 30 al 40%) cuida de que el niño se mantenga agradablemente seco. (…) Es fácil tejer los pañales exteriores, preferiblemente con lana no totalmente desengrasada; son ideales en cuanto a la absorción de la humedad y la neutralización de los productos de desecho de la orina: unos pantalones maravillosos para usarlos por encima de los pañales de algodón. (…) A la lana, no se le adhiere tanta suciedad, por lo que no hace falta lavar las prendas de lana tan frecuentemente como las de algodón, pero sí hay que airearlas regularmente.”

“Los padres que quieran usar pañales de algodón pueden poner al niño un paño o pantalón-pañal tejido de lana gruesa por encima del pañal de algodón. Lo mantienen caliente y apenas dejar pasar la humedad aunque transpiran.”

 

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